Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 209

—Te había avisado —dij o Travis em puj ando a Parker violentam ente contra lapared. Las m andíbulas de Parker se tensaron y m e fulm inó con la m irada. —Considera esto el final, Travis. Ahora veo que estáis hechos el uno para el otro. —Gracias —dij o Travis, pasándom e el brazo por encim a de los hom bros. Parker se apartó de la pared y rápidam ente dobló la esquina para baj ar las escaleras, asegurándose con una rápida m irada de que Travis no lo seguía. —¿Estás bien? —preguntó Travis. —Me pica la m ano. Sonrió. —Menudo m al genio, Palom a. Estoy im presionado. —Probablem ente m e dem andará y acabaré pagándole la m atrícula de Harvard. ¿Qué haces aquí? Pensaba que nos veríam os en la cafetería. Levantó uno de los lados de la boca en una sonrisa traviesa. —No podía concentrarm e en clase. Todavía siento ese beso. Miré hacia el pasillo y después lo m iré a él. —Ven conm igo. Juntó las cej as y sonrió. —¿Para qué? Cam iné hacia atrás y tiré de él hasta que sentí el m anillar de la puerta del laboratorio de Física. La puerta se abrió y m iré detrás de m í para com probar que estaba vacío y a oscuras. Tiré de su m ano, riéndom e por su expresión confusa, y después cerré la puerta, em puj ándolo contra ella. Lo besé y se rio. —¿Qué haces? —No quiero que por m i culpa no puedas concentrarte en clase —dij e, antes de besarlo denuevo. Me levantó y lo envolví con las piernas. —No estoy seguro de qué haría sin ti —dij o, suj etándom e con una m ano, m ientras se desabrochaba el cinturón con la otra—, pero no quiero averiguarlo jamás.Erestodoloquesiemprehequerido,Paloma. —Acuérdate de eso cuando m e quede con todo tu dinero en la si- guiente partidadepóquer—dije,mientrasmequitabalacamiseta.