Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 207

ó el brazo en el respaldo de m i silla y la clase continuó. Una vez hubo acabado, Travis m e acompañóamisiguienteclase. —Lo siento si te he hecho sentir incóm oda. No puedo evitarlo. —Pues inténtalo. Parker se acercó y, cuando le devolví el saludo con una sonrisa edu- cada, se le ilum inaron los oj os. —Hola, Abby. Te veo dentro. Entró en el aula y Travis le lanzó una m irada asesina durante unos pocos tensos minutos. —Oy e —le tiré de la m ano hasta que m e m iró—, pasa de él. —Ha estado contando a los chicos de la Casa que sigues llam ándolo. —Eso no es verdad —le dij e, sin alterarm e. —Lo sé, pero ellos no. Va diciendo que está esperando que llegue su oportunidad. Que tú solo estás aguardando el m om ento m ás adecua- do para dej arm e y que lo llam as para contarle lo desgraciada que eres. Está em pezando a cabrearme. —Sí que tiene im aginación. —Miré a Parker y, cuando él se volvió hacia m í, lofulminéconlamirada. —¿Te enfadarías si te avergonzara una vez m ás? Me encogí de hom bros y Travis se apresuró a acom pañarm e dentro del aula. Sedetuvo junto amimesaydejó mibolso enelsuelo. Echó unami- radaaParker y después m e atraj o hacia él. Me puso una m ano en la nuca y la otra en el trasero; entonces m e dio un beso profundo y decidido. Movió sus labios contra los m íos del m odo que solía reservar para su dorm itorio, y no pude evitar cogerlo porlacamisetaconambospuños. Los m urm ullos y risitas se hicieron m ás fuertes cuando quedó claro que Travis no iba a soltarm e inm ediatam ente. —¡Creo que acaba de dej arla em barazada! —gritó alguien del fon- do, riéndose. Me aparté con los oj os cerrados, intentando recuperar la com postura. Cuando m iré a Travis, él m e estaba m irando con la m ism a contención forzada. —Solo intentaba dej ar claras las cosas —susurró él. —Pues creo que lo has conseguido —asentí. Travis sonrió, m e besó en la m ej illa y después m iró a Parker, que echaba humo en su asiento.