Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 200

—Tengo fe en la capacidad de Travis para enseñarm e —dij e. Uno de los gem elos se puso a aplaudir. —¡Genial! ¡Esta noche m e voy a hacer rico! —Em pecem os poco a poco esta vez —dij o Jim , lanzando una ficha de cinco dólares. Trenton los vio, y Travis m e extendió las cartas en abanico. —¿Has j ugado a las cartas alguna vez? —Hace bastante —asentí. —El Uno no cuenta, Polly anna —dij o Trenton, m ientras m iraba sus cartas. —Cierra esa bocaza, Trent —dij o Travis, alzando la m irada hacia su hermano,antesdevolverabajarlaamimano. —Tienes que buscar las cartas m ás altas, núm eros consecutivos y m ej or si son del m ism o palo. En la prim era m ano, Travis m e m iró las cartas y y o m iré las suy as. Básicam ente, asentí y sonreí, j ugando cuando se m e de- cía. Tanto Travis com o yo perdimos, ymisfichashabían menguado alfinaldelaprimeraronda. Después de que Thom as repartiera para em pezar la segunda ronda, no dej é que Travis viera m is cartas. —Creo que puedo sola —dij e. —¿Estás segura? —m e preguntó. —Sí, cariño. Tres m anos después, había recuperado m is fichas y había m asa- crado los m ontones de fichas de los dem ás con una parej a de ases, una escalera y con la carta m ásalta. —¡Mierda! —se quej ó Trenton—. ¡Maldita suerte del principiante! —Esta chica aprende rápido, Trav —dij o Jim , m oviendo la boca sin soltar el puro. Travis dio un trago a su cerveza. —¡Me estás haciendo sentir orgulloso, Palom a! Le brillaban los oj os de em oción; su sonrisa era diferente a todas las que había visto antes. —Gracias. —Los que no sirven para actuar, enseñan —dij o Thom as, burlón. —Muy gracioso, gilipollas —m urm uró Travis.