Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 197

—Espero que esto vay a bien. No creo que llegue a cansarm e de ti j am ás. —¿Me lo prom etes? —preguntó, sonriendo. Su teléfono vibró sobre la m esita de noche y sonrió, m ientras se lo llevaba a la oreja. —¿Diga?… Oh, j oder, no. Estoy aquí con Palom a. Nos estábam os preparando para ir a la cam a… Cierra la puta boca, Trent, no tiene gra- cia… ¿De verdad? ¿Qué hace en la ciudad? —Me m iró y suspiró—. Está bien. Estarem os allí dentro de m edia hora… Ya m e has oído, capullo. Porque no voy a ninguna parte sin ella, por eso. ¿Quieres que te parta la cara cuando llegue? —Travis colgó y sacudió lacabeza. Enarqué una cej a. —Esa ha sido la conversación m ás rara que he oído j am ás. —Era Trent. Thom as está en la ciudad y han organizado una noche de póquer en casa de m i padre. —¿Noche de póquer? —Tragué saliva. —Sí, norm alm ente se quedan con todo m i dinero. Son unos cabrones tramposos. —¿Voy a conocer a tu fam ilia dentro de m edia hora? —Dentro de veintisiete m inutos, para ser exactos. —¡Oh, Dios m ío, Travis! —aullé, saltando de la cam a. —¿Qué haces? —dij o con un suspiro. Rebusqué en el arm ario y saqué un par de pantalones vaqueros; m e los puse dando saltitos, y después m e quité el cam isón por la cabeza y se lo tiré a Travis a la cara. —¡No puedo creer que m e avises de que voy a conocer a tu fam ilia con veinteminutosdeantelación!¡Podríamatarteahoramismo! Se quitó el cam isón de los oj os y se rio ante m i intento desesperado por estar presentable. Cogí una cam iseta negra de cuello en pico y m e la puse bien, después corrí al baño, m e lavé los dientes y m e pasé el cepi- llo por el pelo. Travis apareció detrás de m í, com pletam ente vestido y preparado, y m e rodeó con sus brazos por lacintura. —¡Estoy hecha un asco! —dij e, con el gesto torcido delante del espejo. —¿No te das cuenta de lo guapa que estás? —m e preguntó él, besán- dom e en elcuello.