Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Seite 189

Dio un beso de buenas noches a su novio. —Nos vem os m añana, cariño. Shep asintió resignado y la besó. —Te quiero. Pasé por delante de Travis para llegar al Honda de Am erica, y él corrió hasta mi lado. —Venga, no te vay as enfadada. —No te preocupes, no m e voy enfadada, sino furiosa. —Necesita algo de tiem po para que la cosa se enfríe, Travis —le avisó Am erica, cerrandola puerta. Cuando la puerta del acom pañante se abrió de golpe, Travis la suj etó y se apoy ó contraella. —No te vay as, Palom a. Sé que m e he pasado. Levanté la m ano y m ostré los restos de sangre seca en la palm a. —Avísam e cuando m adures. Se apoy ó en la puerta con la cadera. —No puedes irte. Levanté una cej a, y Shepley corrió rodeando el coche tras nosotras. —Travis, estás borracho. Estás a punto de com eter un enorm e error. Dej a que se vay a a casa, reláj ate… Podéis hablar m añana cuando estéssobrio. La expresión de Travis se volvió desesperada. —No puede irse —dij o él, m irándom e fij am ente a los oj os. —Esto no va a funcionar, Travis —dij e tirando de la puerta—. ¡Apártate! —¿Qué quieres decir con que no va a funcionar? —preguntó Travis, cogiéndome del brazo. m í. —Me refiero a tu cara de tristeza. No voy a picar —dij e soltándom e. Shepley observó a Travis durante un m om ento y, entonces, se volvió hacia —Abby …, este es el m om ento del que hablaba. Quizá deberías… —No te m etas, Shep —le espetó Am erica, m ientras ponía el coche en marcha. —Voy a hacer una gilipollez. Voy a hacer m uchas gilipolleces, Palom a, pero tienes que perdonarm e. —¡Mañana tendré un enorm e m oratón en el culo! Pegaste a ese chi- co porque estabas cabreado conm igo. ¿Qué quieres que piense? ¡Porque