Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 187

Asentí una vez. —Está bien. Ahora ignoras a todas las m uj eres. Lo pillo. Debería hacer el mismoesfuerzo. —Eso estaría bien —dij o, intentando claram ente controlar su carácter. Resultaba un poco desconcertante estar en el lado m alo de su ira. Los oj os le brillaban todavía de rabia, y un ansia innata de contraatacar se apoderó de m í. —Vas a tener que controlar ese rollo del novio celoso, Travis, no he hecho nada malo. Travis m e lanzó una m irada de incredulidad. —¡Pero si he llegado aquí y m e he encontrado con que un tío te esta- ba invitando a una copa! —¡No le grites! —dij o Am erica. Shepley apoy ó la m ano en el hom bro de Travis. —Todos hem os bebido m ucho. Salgam os de aquí. En esta ocasión, la habitual influencia calm ante de Shepley había perdido su efecto en Travis, y m e agobió que su rabieta hubiera acabado con nuestra noche. —Tengo que avisar a Finch de que nos vam os —gruñí, dej ando atrás a Travis de cam ino a la pista de baile. Una m ano cálida m e rodeó la m uñeca. Me giré en redondo y vi a Travis agarrándom e sin ningún tipo de arrepentim iento. —Iré contigo. Retorcí el brazo para librarm e de su suj eción. —Soy totalm ente capaz de cam inar unos pocos m etros y o sola, Travis. ¿Qué problem a tienes? Vislum bré a Finch en el centro y m e abrí paso a em puj ones hasta él. —¡Nos vam os! —¿Qué? —gritó Finch por encim a de la m úsica. —¡Travis está de un hum or de perros! ¡Nos vam os! Finch puso los oj os en blanco y sacudió la cabeza, a la vez que m e decía adiós con la m ano m ientras m e alej aba de la pista de baile. Justo cuando había localizado a Am erica y a Shepley, un hom bre disfrazado de pirata tiró de m í haciaatrás. —¿Adónde crees que vas? —sonrió él, m ientras chocaba contra m í.