MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | страница 77

www.lecturaycinecr.blogspot.com Me ricé el pelo, me pinté las uñas y los labios con una sombra rojo oscuro. Era un poco demasiado para una primera cita. Me fruncí el ceño a mí misma en el espejo. No era a Parker a quien estaba intentando impresionar. No estaba en situación de aceptar insultos cuando Travis me había acusado de andarme con juegos. Al mirarme por última vez en el espejo, la culpa me embargó. Travis estaba haciendo todo lo que podía y yo estaba siendo una mocosa cabezota. Salí a la sala de estar y Travis sonrió, no era la reacción que yo esperaba. —Estás… preciosa. —Gracias —dije, agitada por la falta de irritación o celos en su voz. Shepley silbó. —Buena opción, Abby. A los tíos les encanta el rojo. —Y los rizos son atractivos —añadió America. Sonó el timbre de la puerta y America sonrió, saludando con la mano con exagerado nerviosismo. —¡Que te lo pases bien! Abrí la puerta. Parker sostenía un ramito de flores y llevaba pantalones de vestir y una corbata. Sus ojos hicieron un rápido recorrido de mi vestido a los zapatos y de nuevo al vestido. —Eres la criatura más hermosa que he visto jamás —dijo embelesado. Me volví para decirle adiós con la mano a America, cuya sonrisa era tan amplia que podía ver cada uno de sus dientes. Shepley tenía la expresión de un padre orgulloso y Travis mantenía los ojos fijos en la televisión. Parker me condujo al reluciente Porsche. Una vez dentro, dio un suspiro. —¿Qué? —pregunté. —Tengo que decir que estaba un poco nervioso por lo de recoger a la mujer de la que está enamorado Travis Maddox… en su apartamento. No sabes cuánta gente me ha dicho hoy que estaba loco. —Travis no está enamorado de mí. A veces casi no puede aguantar tenerme cerca. —¿Entonces es una relación de amor-odio? Porque, cuando les solté a los de la hermandad que te iba a sacar por ahí esta noche, todos me dijeron lo mismo. Se comporta tan erráticamente (incluso más que habitualmente) que todos han llegado a la misma conclusión. —Pues se equivocan —insistí. Parker sacudió la cabeza como si yo fuera totalmente estúpida. Puso su mano sobre la mía. —Mejor nos vamos. Tengo reservada una mesa. —¿Dónde? —En Biasetti. Me atreví… Espero que te guste la comida italiana. Levanté una ceja. 77