MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 303

www.lecturaycinecr.blogspot.com Me ayudó a levantarme de la silla y me apoyé sobre el lado derecho, consciente de que, con cada movimiento, los vaqueros me rozaban la piel irritada. Travis sacó su cartera y firmó rápidamente el recibo antes de llevarme de la mano al taxi que esperaba fuera. Mi móvil volvió a sonar, pero cuando vi que era America no respondí. —Va a hacer que nos sintamos muy culpables por esto, ¿no? —dijo Travis con mala cara. —Hará pucheros durante veinticuatro horas después de ver las fotos, y luego lo superará. Travis me lanzó una sonrisa traviesa. —¿Estás segura de eso, señora Maddox? —¿Vas a dejar de llamarme así en algún momento? Lo has dicho cien veces desde que salimos de la capilla. Él dijo que no con la cabeza mientras mantenía abierta la puerta del taxi para mí. —Dejaré de llamarte eso cuando me acabe de creer que es real. —Oh, es totalmente real —dije, deslizándome en medio del asiento para hacer sitio—. Tengo recuerdos de la noche de bodas que lo demuestran. Se inclinó hacia mí y me recorrió el cuello con la nariz, hasta que llegó a mi oreja. —Desde luego que sí. —Ay… —grité cuando se apoyó en mi vendaje. —Oh, mierda, lo siento, Paloma. —Te perdono —dije con una sonrisa. Fuimos hasta el aeropuerto cogidos de la mano; cuando veía a Travis mirar su alianza sin reparos, no podía evitar sonreír. Sus ojos tenían la expresión pacífica a la que me estaba acostumbrando. —Cuando volvamos al apartamento, creo que por fin lo asimilaré y dejaré de comportarme como un capullo. —¿Me lo prometes? —sonreí. Me besó la mano y después la meció sobre su regazo entre las palmas de las manos. —No. Me reí y apoyé la cabeza en su hombro hasta que el taxi se detuvo delante del aeropuerto. Mi móvil volvió a sonar, y en la pantalla apareció de nuevo el nombre de America. —Es implacable. Déjame hablar con ella —dijo Travis, tendiéndome la mano para que le diera el teléfono. —¿Diga? —dijo él, esperando el chillido agudo al otro lado de la línea. Entonces, esbozó una sonrisa—. Porque soy su marido. Ahora puedo responder 303