MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 269

www.lecturaycinecr.blogspot.com —Baila conmigo —me rogó, balanceándose para no caerse. La canción acabó y suspiré aliviada. —Vete a beber otra botella de whisky, Trav. Me di media vuelta y me puse a bailar con el único chico sin pareja de la pista de baile. El ritmo era más rápido, y sonreí a mi nuevo y sorprendido compañero de baile, mientras intentaba ignorar que Travis estaba solo a unos metros detrás mí. Otro hermano Sig Tau empezó a bailar detrás de mí, cogiéndome por las caderas. Lo cogí por detrás y lo acerqué más a mí. Me recordó a cómo bailaban Travis y Megan esa noche en el Red, e hice lo posible por recrear la escena que tantas veces había deseado poder olvidar. Tenía dos pares de manos en casi todas las partes de mi cuerpo: la cantidad de alcohol que llevaba en el cuerpo me hacía más fácil ignorar mi timidez. De repente, me levantaron en el aire. Travis me colocó sobre su hombro, al mismo tiempo que empujaba a uno de sus hermanos de hermandad con tanta fuerza que lo tiró al suelo. —¡Bájame! —dije, golpeándole con los puños en la espalda. —No voy a permitirte que te pongas en evidencia a mi costa —gruñó él, subiendo las escaleras de dos en dos. Todo aquel junto al que pasábamos se quedaba mirando cómo daba patadas y gritaba, mientras Travis me llevaba a cuestas. —¿Y no te parece —dije mientras me debatía— que esto nos pone en evidencia? ¡Travis! —¡Shepley! ¿Está Donnie fuera? —preguntó Travis, esquivando los movimientos sin sentido de mis extremidades. —Eh…, pues sí —respondió. —¡Bájala! —dijo America, dando un paso hacia nosotros. —¡America! —dije retorciéndome—. ¡No te quedes ahí sin más! ¡Ayúdame! Su boca se curvó hacia arriba y se rio. —¡Estáis ridículos! Arqueé las cejas al oír sus palabras, conmocionada y enfadada porque le pareciera que aquella situación pudiera tener algo de divertida. Travis se dirigió a la puerta, mientras yo la fulminaba con la mirada. —¡Muchas gracias, amiga! El aire frío golpeó las zonas de mi cuerpo que llevaba al aire y protesté más fuerte. —¡Bájame, maldita sea! Travis abrió la puerta de un coche y me lanzó al asiento trasero, antes de sentarse a mi lado. —Donnie, ¿eres tú el encargado de conducir esta noche? 269