MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 268

www.lecturaycinecr.blogspot.com —Déjame en paz, Travis —dije, cruzándome de brazos. —Es nuestra canción, Paloma. —No tenemos canción. —Abby… —No. Miré a Brad con una sonrisa forzada. —Me encantaría bailar, Brad. Las pecas de las mejillas de Brad se estiraron cuando sonrió y me señaló el camino hacia las escaleras. Travis se quedó estupefacto, con una mirada que traslucía claramente el dolor. —¡Un brindis! —gritó él. Retrocedí justo a tiempo de verlo subirse a una silla después de robar una cerveza al sorprendido hermano Sig Tau que estaba más cerca de él. Miré a America, que observaba a Travis con cara de dolor. —¡Por los capullos! —dijo él, señalando a Brad—. ¡Y por las chicas que te rompen el corazón! —Me señaló con la cabeza—. ¡Y por la mierda de perder a tu mejor amiga por ser tan estúpido como para enamorarte de ella! Se llevó la cerveza a la boca y apuró lo que quedaba de ella, después la tiró al suelo. La habitación se quedó en silencio excepto por la música que sonaba en el piso inferior; todo el mundo miraba a Travis sin entender absolutamente nada. Mortificada, cogí a Brad de la mano y lo llevé escaleras abajo, a la pista de baile. Unas cuantas parejas nos siguieron, observándome de cerca a la espera de ver lágrimas o alguna otra respuesta a la invectiva de Travis. Procuré poner una cara relajada, negándome a darles lo que querían. Dimos unos cuantos pasos de baile tensos, y Brad suspiró: —Eso ha sido bastante… raro. —Bienvenido a mi vida. Travis se abrió paso entre las parejas de la pista de baile. Se detuvo a mi lado y tardó un momento en recobrar el equilibrio. —Voy a cortar esto. —No, desde luego que no, ¡Dios mío! —dije, negándome a mirarlo. Después de un momento de tensión levanté la mirada y vi a Travis fulminando con la mirada a Brad. —Si no te apartas ahora mismo de mi chica, te rajaré la puta garganta. Aquí mismo, en la pista de baile. Brad no sabía qué hacer, y su mirada pasaba de mí a Travis nerviosamente. —Lo siento, Abby —dijo él, apartando los brazos lentamente de mí. Se retiró a las escaleras y yo me quedé de pie, humillada. —Lo que siento ahora mismo por ti, Travis…, se acerca mucho al odio. 268