www.lecturaycinecr.blogspot.com
—Sí —respondió nervioso, mientras me observaba debatirme por escapar.
—Necesito que nos lleves a mi apartamento.
—Travis…, no creo…
La voz de Travis sonaba controlada, pero amenazadora.
—Hazlo, Donnie, o te clavaré el puño en la parte trasera de la cabeza, lo juro
por Dios.
Donnie quitó el freno de mano, mientras yo me lanzaba a por la manilla de
la puerta.
—¡No pienso ir a tu apartamento!
Travis me cogió p