MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 157

www.lecturaycinecr.blogspot.com —Te veía como un reto, Abby. Ha conseguido hacerte pensar que eres diferente de las otras chicas para poder echarte mano. Pero acabará cansándose de ti. Tiene una capacidad de atención propia de un niño pequeño. Travis se puso delante de mí, tan cerca de Parker que sus narices casi se tocaban. —Te he dejado hablar, pero se me ha agotado la paciencia. Parker intentó mirarme, pero Travis se inclinó en su dirección. —Que no la mires, joder. Mírame a mí, pedazo de mierda. —Parker miró fijamente a Travis a los ojos y esperó—. Como se te ocurra tan solo respirar en su dirección, me aseguraré de que llegues cojeando a la Facultad de Medicina. Parker retrocedió unos pasos hasta que pude verlo. —Pensaba que eras más lista —dijo él, meneando la cabeza antes de girarse en redondo e irse. Travis observó cómo se marchaba, y entonces sus ojos buscaron los míos. —Sabes que no ha dicho más que gilipolleces, ¿no? Nada de eso es verdad. —Estoy segura de que es lo que piensa todo el mundo —dije, dándome cuenta del interés que despertábamos en quienes pasaban a nuestro lado. —Entonces les demostraré que se equivocan. Durante la semana siguiente, Travis se tomó su promesa muy en serio. Ya no seguía la corriente a las chicas que lo paraban entre una y otra clase y, a veces, incluso era grosero. Cuando llegamos a la fiesta de Halloween del Red, estaba un poco preocupada por cómo mantener alejados a los compañeros ebrios. America, Finch y yo estábamos sentados en una mesa cercana, observando a Shepley y a Travis jugar al billar contra dos de sus hermanos Sig Tau. —¡Vamos, cariño! —gritó America, levantándose sobre los peldaños de su taburete. Shepley le guiñó el ojo, y entonces tiró y metió la bola en el agujero más alejado de la derecha. —¡Bieeeen! —chilló ella. Un trío de mujeres vestidas como los Ángeles de Charlie se acercaron a Travis, que estaba esperando su turno, y yo sonreí, mientras él hacía todo lo posible por ignorarlas. Cuando una de ellas le acarició el brazo siguiendo la línea de uno de sus tatuajes, Travis se apartó. Cuando le tocó lanzar, la echó y ella se fue haciendo pucheros con sus amigas. —¿Te das cuenta de lo ridículas que son? Esas chicas no tienen vergüenza ni la conocen —dijo America. Finch sacudió la cabeza con asombro. —Es Travis. Supongo que es el rollo del chico malo. O bien quieren salvarlo o creen que son inmunes a sus modos. No estoy seguro de por qué opción decantarme. 157