MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 158

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— Probablemente por ambas— dije riéndome y burlándome de las chicas que esperaban a que Travis les prestara algo de atención.
—¿ Te imaginas tener que esperar a ser la elegida? ¿ Saber que te van a usar para el sexo?— Problemas con papá— dijo America, dando un trago a su bebida. Finch apagó el cigarrillo y nos tiró de los vestidos.—¡ Vamos, chicas! ¡ El Finch quiere bailar!— Te acompaño solo si me prometes no volver a llamarte a ti mismo así
— dijo America. Finch se mordió el labio inferior, y America sonrió.— Venga, Abby. No querrás hacerme llorar, ¿ verdad? Nos unimos a los policías y vampiros que estaban en la pista de baile, y Finch empezó a mostrar su repertorio de pasos a lo Justin Timberlake. Lancé una mirada a Travis por encima del hombro y lo pillé mirándome desde la esquina por el rabillo del ojo, mientras fingía observar a Shepley meter la bola número ocho que le daba la partida. Shepley recogió sus ganancias, y Travis se dirigió a la larga mesa, grande y baja, que estaba junto a la pista de baile, cogiendo una bebida de camino. Finch se meneaba sin sentido en la pista de baile y, finalmente, se colocó entre America y yo. Travis puso los ojos en blanco, riéndose mientras volvía a nuestra mesa con Shepley.
— Voy a por otra copa, ¿ queréis algo?— gritó America por encima de la música.— Iré contigo— dije, mientras miraba a Finch y señalaba hacia la barra. Finch sacudió la cabeza y siguió bailando. America y yo nos abrimos paso entre la multitud. Los camareros estaban desbordados, así que nos preparamos para una larga espera.— Los chicos están haciendo una masacre esta noche— dijo America. Me acerqué a su oído.— Nunca entenderé por qué alguien apuesta contra Shep.— Por la misma razón que lo hacen contra Travis. Son idiotas— sonrió ella. Un hombre vestido con toga se apoyó en la barra al lado de America y sonrió.— Señoritas, ¿ qué van a beber esta noche?— Nos pagamos nuestras propias copas, gracias— dijo America, mirando hacia delante.— Soy Mike— dijo él, y después señaló a su amigo—: Este es Logan. Sonreí educadamente y miré a America, que puso su mejor cara de « largaos de aquí ». La camarera nos preguntó qué queríamos y después asintió a los hombres que estaban detrás de nosotras, que se peleaban por hacerse cargo del pedido de America. Trajo un vaso cuadrado lleno de un líquido rosa y espumoso,
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