MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 147

www.lecturaycinecr.blogspot.com temblorosos. —Siento llamarte tan tarde, pero esto no podía esperar… No puedo cenar contigo el miércoles. —Son casi las cuatro de la mañana, Abby. ¿Qué pasa? —En realidad, no puedo salir más contigo. —Abs… —Estoy… bastante segura de estar enamorada de Travis —dije, preparándome para su reacción. Después de un momento de silencio, me colgó. Seguía con la mirada clavada en el suelo, le pasé el teléfono a Travis y, entonces, con dificultad levanté la mirada para comprobar la expresión de su cara: era una combinación de confusión, sorpresa y adoración. —Me ha colgado —dije torciendo el gesto. Escrutó mi cara con una mirada de esperanza y cautela. —¿Estás enamorada de mí? —Son los tatuajes —dije encogiéndome de hombros. Sonrió de oreja a oreja y se le marcaron los hoyuelos de las mejillas. —Ven a casa conmigo —dijo él, envolviéndome en sus brazos. Enarqué las cejas. —¿Has dicho todo eso para llevarme a la cama? Debí de dejarte muy impresionado. —Ahora solo puedo pensar en estrecharte entre mis brazos durante toda la noche. —Vámonos —dije. A pesar de la velocidad excesiva y los atajos, el camino hasta el apartamento parecía no acabarse nunca. Cuando por fin llegamos, Travis me subió en brazos por las escaleras. Mientras él luchaba por abrir la puerta, me reí contra sus labios. Cuando me dejó en el suelo y cerró la puerta detrás de nosotros, soltó un largo suspiro de alivio. —No sentía que este sitio fuera mi casa desde que te fuiste —dijo, antes de besarme en los labios. Toto vino corriendo por el pasillo y movió la colita, mientras saltaba sobre mis piernas. Lo acaricié y lo levanté del suelo. La cama de Shepley crujió, y sus pies retumbaron en el suelo. La puerta se abrió de golpe, y entrecerró los ojos por la luz. —¡Joder, Travis, no voy a consentirte esta mierda! Estás enamorado de Ab… —Cuando pudo enfocar la mirada, se dio cuenta de su error— … by. Hola, Abby. —Hola, Shep —dije, mientras dejaba a Toto en el suelo. Travis tiró de mí, dejando atrás a su primo, que seguía estupefacto, y cerró la puerta detrás de nosotros de una patada, atrayéndome a sus brazos y 147