MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 146

www.lecturaycinecr.blogspot.com —No puedo estar contigo, Travis. —¿Por qué demonios no? —dijo, soltándome. Sacudí la cabeza, temerosa de su reacción a la verdad. Soltó una carcajada. —Increíble. La única chica de la que me enamoro no quiere estar conmigo. Tragué saliva, consciente de que tendría que acercarme a la verdad más de lo que lo había hecho en meses. —Cuando America y yo nos mudamos aquí, teníamos el propósito de hacer ciertos cambios en mi vida. O más bien de no seguir con ciertos hábitos. Las peleas, las apuestas, la bebida son las cosas que dejé atrás. Cuando estoy contigo, todo se me viene encima en un irresistible conjunto cubierto de tatuajes. No me mudé a cientos de kilómetros para volver a caer en lo mismo. Me levantó la barbilla para que lo mirara. —Sé que mereces a alguien mejor que yo. ¿Te crees que no lo sé? Pero si hay una mujer hecha para mí, eres tú… Haré lo que sea necesario, Paloma. ¿Me oyes? Estoy dispuesto a todo. Me solté, avergonzada por no poder decirle la verdad. Era yo la que no estaba a la altura. Sería yo la que acabaría arruinándolo todo; incluido a él. Acabaría odiándome algún día y no podría soportar ver su mirada cuando llegara ese momento. Con la mano, mantenía la puerta cerrada. —Dejaré de pelear en cuanto me gradúe. No volveré a beber ni una sola gota. Te daré el final feliz, Paloma. Solo necesito que creas en mí. Puedo hacerlo. —No quiero que cambies. —Entonces dime qué tengo que hacer. Dímelo y lo haré —me rogó. Cualquier idea de estar con Parker se había esfumado hacía tiempo, y sabía que se debía a mis sentimientos hacia Travis. Pensé en los diferentes giros que mi vida podía dar a partir de ese momento: confiar en Travis dando un salto de fe y arriesgarme a caminar por arenas movedizas, o apartarlo de mi vida y saber exactamente dónde acabaría, lo que incluía una vida sin él. Ambas decisiones me aterraban. —¿Me dejas tu móvil? —le pregunté. Travis frunció el entrecejo, confuso. —Claro —dijo, antes de sacárselo del bolsillo y dármelo. Marqué y cerré los ojos mientras oía los tonos de llamada. —¿Travis? ¿Qué demonios haces? ¿Tienes idea de qué hora es? —respondió Parker. Su voz sonaba profunda y áspera, e inmediatamente sentí el corazón desbocado en mi pecho. No se me había ocurrido que supiera que le había llamado desde el móvil de Travis. No sé cómo conseguí que mis palabras salieran de entre mis labios 146