MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 127

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Transmitía tanta desesperación que la culpa se convirtió en un nudo en mi garganta.— No puedo mudarme aquí, Travis. Es una locura.—¿ Y eso quién lo dice? He pasado las dos mejores semanas de mi vida.— Yo también.— Entonces, ¿ por qué siento que no voy a volver a verte? No supe qué responder. Había tensión en su mandíbula, pero no estaba enfadado. El ansia por estar cerca de él se hacía cada vez mayor, así que me levanté y rodeé la encimera para sentarme en su regazo. No me miró, así que me abracé a su cuello y apreté mi mejilla contra la suya.
— Te darás cuenta de lo molesta que era y entonces dejarás de echarme de menos— le dije al oído. Resopló mientras me rascaba la espalda.—¿ Lo prometes? Me incliné hacia atrás y lo miré a los ojos, mientras le cogía la cara con ambas manos. Le acaricié la mandíbula con el pulgar; su expresión me rompía el corazón. Cerré los ojos y me incliné para besarlo en la comisura de la boca, pero se volvió, así que cogí más parte de sus labios de la que pretendía. Aunque el beso me sorprendió, no me aparté de inmediato. Travis mantuvo sus labios sobre los míos, pero no fue más allá. Finalmente me aparté con una sonrisa.— Mañana será un día duro. Voy a limpiar la cocina y después me iré directamente a la cama.— Te ayudo— dijo él. Lavamos los platos juntos en silencio, mientras Toto dormía a nuestros pies. Secó el último plato y lo dejó en el escurridor. Después me condujo por el pasillo, apretándome bastante la mano. La distancia desde el umbral del pasillo hasta la puerta de su dormitorio parecía el doble de larga. Ambos sabíamos que solo nos separaban unas horas de la despedida.
En esa ocasión, ni siquiera fingió no mirar mientras me ponía una de sus camisetas para dormir. Él se quitó la ropa, se quedó en calzoncillos y se metió bajo el cobertor, donde esperó a que me reuniera con él.
Una vez estuve dentro, Travis me atrajo junto a él sin pedir permiso ni disculpas. Tensó los brazos y suspiró, mientras yo enterraba la cara en su cuello. Cerré con fuerza los ojos e intenté saborear el momento. Sabía que desearía volver a ese momento todos los días de mi vida, así que lo viví con toda la intensidad de la que fui capaz.
Él miró por la ventana. Los árboles arrojaban una sombra en su rostro. Travis cerró los ojos y sentí que me hundía. Era terrible verle padecer ese sufrimiento y saber que yo era no solo la causa …, sino la única que podía librarlo
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