MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 126

www.lecturaycinecr.blogspot.com —Quiere intentarlo de nuevo cuando vuelva a Morgan. —Mierda, ahora tengo que pensar en otra apuesta —dijo, tirando del plato que tenía delante de mí. Las dos semanas siguientes pasaron volando. Aparte de asistir a las clases, pasé todo el tiempo de vigilia con Travis, y la mayor parte de ese tiempo estuvimos solos. Me llevó a cenar, de copas y a bailar al Red, a jugar a bolos, y lo llamaron para dos peleas. Cuando no nos reíamos por cualquier cosa, jugábamos a pelearnos o nos acurrucábamos en el sofá con Toto para ver una película. Se esforzó por ignorar a todas las chicas que le ponían ojitos, y todo el mundo hablaba del nuevo Travis. Cuando llegó la última noche que tenía que pasar en el apartamento, America y Shepley se ausentaron sin motivo alguno, y Travis se esforzó en hacer una cena especial de Última Noche. Compró vino, dispuso las servilletas e incluso llevó a casa cubertería nueva para la ocasión. Colocó nuestros platos en la encimera del desayuno y llevó su taburete al otro lado para sentarse delante de mí. Por primera vez, tuve la clara sensación de que estábamos en una cita. —Esto está realmente bueno, Trav. Me has tenido engañada todo este tiempo —dije, mientras masticaba la pasta con pollo cajún que me había preparado. Él puso una sonrisa forzada y vi que estaba procurando mantener una conversación ligera. —Si te lo hubiera dicho antes, habrías esperado una cena así cada noche. Su sonrisa se desvaneció y bajó la mirada a la mesa. Empujé la comida por el plato. —Te voy a echar de menos, Trav. —Pero vas a seguir viniendo, ¿no? —Sabes que sí. Y tú vendrás a Morgan a ayudarme a estudiar como antes. —Pero no será igual —dijo con un suspiro—. Tú seguirás saliendo con Parker, estaremos ocupados…, nuestros caminos se separarán. —Las cosas no serán tan diferentes. Soltó una sola carcajada. —¿Quién iba a pensar que acabaríamos aquí sentados teniendo en cuenta como nos conocimos? Si me hubieran dicho que estaría tan hecho polvo por tener que despedirme de una chica hace tres meses no lo habría creído. Aquello me sentó como una patada en el estómago. —No quiero que estés hecho polvo. —Entonces no te vayas —dijo él. 126