MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 125

www.lecturaycinecr.blogspot.com mí, dijo entre risas: —Bueno, ya no te están mirando, ¿verdad? —Gracias. De verdad que no deberías haberte molestado —respondí. —¿Abs? —Levanté la mirada y vi a Parker de pie al final de la mesa. De nuevo recaían en mí todas las miradas. —Tenemos que hablar —dijo Parker, que parecía nervioso. Miré a America, a Travis y después a Parker. —¿Por favor? —me rogó, hundiendo las manos en los bolsillos. Asentí y lo seguí fuera. Pasó de largo las ventanas hasta llegar a la intimidad que ofrecía el lateral del edificio. —No pretendía que la atención volviera a recaer sobre ti. Sé que odias eso. —Pues podrías haberte limitado a llamarme si querías hablar —dije. Él asintió sin levantar la mirada del suelo. —No pensaba ir a buscarte a la cafetería. He visto todo el follón y después a ti, y simplemente he entrado. Lo siento. —Esperé a que siguiera hablando—. No sé qué ha pasado entre tú y Travis. No es asunto mío…, al fin y al cabo, tú y yo solo hemos salido unas cuantas veces. Al principio estaba disgustado, pero después me di cuenta de que no me molestaría si no albergara sentimientos hacia ti. —No me acosté con él, Parker. Solo me sujetó el pelo en su lavabo mientras yo vomitaba todo el tequila que había bebido. En eso consistió todo el romanticismo. Soltó una carcajada. —No creo que podamos tener una oportunidad de verdad…, no mientras sigas viviendo con Travis. La verdad, Abby, es que me gustas. No sé por qué, pero no puedo dejar de pensar en ti. —Sonreí y me cogió de la mano, recorriendo mi pulsera con el dedo—. Probablemente te asusté con este regalo ridículo, pero nunca antes había estado en una situación así. Siento que tengo que competir constantemente con Travis por tu atención. —No me asustaste con la pulsera. Apretó los labios. —Me gustaría volver a invitarte a salir dentro de un par de semanas, cuando se haya acabado tu mes con Travis. Entonces, podremos concentrarnos en conocernos mutuamente sin distracciones. —Me parece bien. Se inclinó hacia delante y, con los ojos cerrados, juntó sus labios con los míos. —Te llamaré pronto. Yo le dije adiós con la mano; después volví a la cafetería y, cuando pasé junto a Travis, me cogió y me sentó en su regazo. —¿Y bien? ¿Es difícil romper? 125