Cuando ya no tenía la obra de los
oratorios, ni las misiones en diversas
partes del país, sino que realizaba su
misión de amor desde la “Casa de la
Virgen”, cada año celebraba con gran
solemnidad la fiesta en honor al Sagrado
Corazón, preparándola con el retiro
espiritual de todas las colaboradoras
seglares de la obra. Con esta fiesta que-
ría agradecer a Jesús, el haberle dado el
regalo de tener una capilla en honor de
su Madre Santísima bajo el título de
Auxiliadora de los cristianos.
Entre los deseos que más deseaba,
era tener un teatro donde pudiera recibir
3000 niños y niñas para darles películas
buenas, con mensaje… Pretendía com-
prar a los salesianos la cancha del
Estadio Turcios cercano a la Casa de la
Virgen, pero tuvo que conformarse con
un pequeño teatrito donde caben quizá
solamente 150 personas… Ella lo narra
de la siguiente manera:
“[…]Se hicieron las bancas y el
escenario y, el 24 de Mayo del 59 lo
inauguramos con la asistencia de los
cooperadores y amigos de la obra.
Debutaron en él solo los chiquitos del
kínder. En el discurso de ocasión que
pronunció uno de ellos, explicó a los
presentes los fines por los cuales se
había llevado a cabo “el Teatro de los
Niños”. Cuáles serían las representa-
ciones que en él se exhibirían: cine, fil-
minas, comedias recreativas salesianas;
y que los entreactos serían amenizados
con alabanzas y vivas a Jesús y a la
Virgen; pero que, sobre todo, nunca se
iniciaría allí una función dramática, sin
rezar antes un Ave María para consuelo
del Corazón de Jesús, y por la conver-
sión de los que deliberadamente, van a
ofenderlo, yendo a presenciar películas
indebidas. (En testimonio de la veraci-
dad de estas palabras, hicimos escribir
en el fondo del salón, con caracteres
cubitales: “TEATRO DE REPARACION
AL SAGRADO CORAZON”
En sus Escritos Espirituales nos deja
una pequeña pero hermosa oración, que
repetiría durante su vida miles de veces,
rogando a la Beata Sor María, pida para
nosotros un amor grande al Corazón
amoroso de Jesús, decimos con ella:
“Corazón de Jesús,
que todo lo sabes,
que todo lo puedes
y todo lo ves, provee.
Hágase tu santa voluntad,
creo y me abandono
en tu amor!”