La voz de los Obispos
REZO MEDITADO DE LA ORACIÓN
"ALMA DE CRISTO"
por Antonio Montero Moreno
Arzobispo Emérito de Mérida-Badajoz
(continuación del número anterior)
Sangre de
Cristo,
embriágame
............... De nuevo al mirarte, Señor, vuelve a
mis labios la referencia eucarística,
fundamental para nuestra condición
terrestre, memorial de tu pasión, anti-
cipo del banquete celestial. "Ya no
beberé", nos dijiste, "del fruto de la vid
hasta el día en que lo beba nuevo en el
Reino de mi Padre". Lo de la embria-
guez, ya se sabe, no es de tu sangre
física, sino de tu vino eucarístico. "Qué
breve inmensidad la del instante en
que riega tu sangre mi organismo!",
escribí en un verso de juventud. No sé
si es pedirte mucho que me eduques el
paladar del alma, el sabor y el gusto
interior de las cosas santas; "la sobria
embriaguez del Espíritu" de aquel
himno litúrgico latino. "Loca del
Sacramento" llamaban en vida a Santa
Micaela. A los apóstoles los quisieron
detener por borrachos el día de
Pentecostés. ¡Embriagarse de Dios,
romper los linderos de la clase media
espiritual, vivir sin vivir en mí!
Agua del
costado de
Cristo,
lávame
............... ¡Qué contraste, Maestro, entre tu santa
humanidad, presta ya para resucitar, y
nuestra existencia arrastrada y polvo-
rienta, siempre a la espera de un baño
de gracia! Nos has lavado, Señor, con
tu sangre. Dame la blanca túnica de los
que acompañan al Cordero en los pra-
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