LUMEN VIDENS NÚMERO 1. | Page 56

54 es buen principio el desear amarle. Acudid al amor del Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo para suplir lo que falta al vuestro...He aquí mi querida hermana y amiga mía, mi pobre opinión, puesto que queréis que os la diga con la libertad de una madre a su hija.” Como más adelante referiremos, Nuestro Señor mismo dio nuevo estímulo al deseo insaciable que su sierva tenía de amarle cuando, resumiendo el voto de perfección que acababa de hacer143, le dijo: “Ámame y harás mucho más de lo que me has prometido.” Así que, interrogada muchas veces por este buen Maestro si le amaba, aquélla respondía invariablemente: “¡Ah, Señor, Vos sabéis cuánto lo desea mi corazón!” Sin embargo, para que estos deseos de amar al Sagrado Corazón no sean vanos ni estériles, la Beata prescribe que vayan acompañados de actos personales. 12. El amor al Sagrado Corazón debe ser amor de transformación y de imitación. Dejémonos, nos dice144, abrasar y consumir de las más puras llamas del Sagrado Corazón, con las cuales le suplico nos transforme del todo en Él, para vivir en entera conformidad de vida con sus santas máximas. Después de haber purificado nuestro corazón de toda corrupción en estas divinas llamas del puro amor, nos es preciso adquirir un corazón nuevo que nos haga vivir en adelante la vida del Corazón de Jesús”145. 143 Vida por las contemporáneas, págs. 32 y 253. Aviso 5.- Carta 107. 145 Carta 108 a la hermana de la Barge, pág. 228.-Carta 50. 144