54
es buen principio el desear amarle. Acudid al amor del Sagrado Corazón de
Nuestro Señor Jesucristo para suplir lo que falta al vuestro...He aquí mi querida
hermana y amiga mía, mi pobre opinión, puesto que queréis que os la diga con
la libertad de una madre a su hija.”
Como más adelante referiremos, Nuestro Señor mismo dio nuevo estímulo
al deseo insaciable que su sierva tenía de amarle cuando, resumiendo el voto
de perfección que acababa de hacer143, le dijo:
“Ámame y harás mucho más de lo que me has prometido.”
Así que, interrogada muchas veces por este buen Maestro si le amaba,
aquélla respondía invariablemente: “¡Ah, Señor, Vos sabéis cuánto lo desea mi
corazón!”
Sin embargo, para que estos deseos de amar al Sagrado Corazón no sean
vanos ni estériles, la Beata prescribe que vayan acompañados de actos
personales.
12. El amor al Sagrado Corazón debe ser amor de transformación y de
imitación.
Dejémonos, nos dice144, abrasar y consumir de las más puras llamas del
Sagrado Corazón, con las cuales le suplico nos transforme del todo en Él, para
vivir en entera conformidad de vida con sus santas máximas.
Después de haber purificado nuestro corazón de toda corrupción en estas
divinas llamas del puro amor, nos es preciso adquirir un corazón nuevo que nos
haga vivir en adelante la vida del Corazón de Jesús”145.
143
Vida por las contemporáneas, págs. 32 y 253.
Aviso 5.- Carta 107.
145
Carta 108 a la hermana de la Barge, pág. 228.-Carta 50.
144