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I
Jesús Tu Corazón santo
ha de ser todo mi encanto,
En Él moraré escondida
en la muerte y en la vida.
V
Bebed de este vino bueno132
Él lanza todo veneno;
Él nuestras heridas cura.
Y torna nuestra alma pura.
Sea yo siempre, Señor,
Beba yo de él noche y día
víctima tuya de amor
y gozaré de alegría.
II
VI
En esa mansión de calma
Yo languidezco de amor,
sólo de amor viva el alma.
mas no me sanéis. Señor.
Sufre, sí, tortura extrema,
Desde que su ardiente flecha
más rica que áurea diadema,
abrió en mi corazón brecha,
y de más grata dulzura
yo no tengo más placer
que toda humana ventura.
III
que en amar o padecer.
VII
¡O padecer o morir!
No des a medias tu afecto
Morir para conseguir
a un Amigo tan perfecto.
ese Corazón de gloria;
Él muestra noble ambición
Él ha de ser mi victoria;
de que entero el corazón
de tormentos el mayor
entreguemos cada instante
es el martirio de amor
a su amor santificante.
132
Hay aquí alusión a la Sagrada Escritura: Vinum germinans virgines (Zacarías, IX, 17); Vinum et musica
laetificant cor (Eccles. XI, 20)