LUMEN VIDENS NÚMERO 1. | Seite 51

49 I Jesús Tu Corazón santo ha de ser todo mi encanto, En Él moraré escondida en la muerte y en la vida. V Bebed de este vino bueno132 Él lanza todo veneno; Él nuestras heridas cura. Y torna nuestra alma pura. Sea yo siempre, Señor, Beba yo de él noche y día víctima tuya de amor y gozaré de alegría. II VI En esa mansión de calma Yo languidezco de amor, sólo de amor viva el alma. mas no me sanéis. Señor. Sufre, sí, tortura extrema, Desde que su ardiente flecha más rica que áurea diadema, abrió en mi corazón brecha, y de más grata dulzura yo no tengo más placer que toda humana ventura. III que en amar o padecer. VII ¡O padecer o morir! No des a medias tu afecto Morir para conseguir a un Amigo tan perfecto. ese Corazón de gloria; Él muestra noble ambición Él ha de ser mi victoria; de que entero el corazón de tormentos el mayor entreguemos cada instante es el martirio de amor a su amor santificante. 132 Hay aquí alusión a la Sagrada Escritura: Vinum germinans virgines (Zacarías, IX, 17); Vinum et musica laetificant cor (Eccles. XI, 20)