LUMEN VIDENS NÚMERO 1. | Page 45

43 dejándole obrar según su voluntad, sin reservarnos nosotros más que el cuidado de agradarle y amarle sobre todas las cosas; desterrando todas las reflexiones del amor propio y cuidados de nosotros mismos, que suelen ser obstáculo a las operaciones de la gracia en nuestra alma; no teniendo otro fin ni mira que el complacer a este divino Maestro.” [Tengamos por divisa] “Abandono por el amor, abandono en el amor y todo por el amor sin restricciones.” “Amor de olvido y abandono de sí mismo, para dejar obrar al Amado, para dejarle cortar quemar y aniquilar en nosotros todo lo que le disguste; siguiéndole a ciegas, sin entretenernos en mirar y reflexionar sobre nosotros mismos para ver lo que hacemos.” 8, El amor al Sagrado Corazón debe ser amor crucificado108. “Es necesario que el puro amor sea el sacrificador y el consumador de nuestro corazón 109 , como lo fue del de nuestro buen Maestro; el Sagrado Corazón debe ser al altar de nuestros sacrificios y todo cuanto hay en nosotros debe purificarse por su amor crucificado, que no siente alegría más que en el sufrimiento, conformándose así con el Amado, hay que avanzar más y más en las sendas de este amor, aunque sean dolorosas a la naturaleza. Sí, hay que amar a este único amor de nuestra alma, nuestro único bien ¡cueste lo que nos cueste!” Como más adelante veremos, el sufrimiento fue el carácter distintivo del amor de la Beata Margarita María al Sagrado Corazón. “Un día, refiere ésta110, Nuestro Señor me honró con una de sus visitas y me dijo: “Hija mía, ¿quieres darme tu corazón para que descanse en él mi amor doloroso, que todo el mundo desprecia?” 108 Véase el tomo III de esta obra, segunda parte El amor a la Cruz. Carta 26 a la M. de Saumaise, pág. 49. – Cartas 65, 72 y 109.- Aviso 10. 110 Vida por las contemporáneas, pág. 64 109