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Es para mí un martirio pensar que es tan poco amado103; al menos, si yo le
amase, mi corazón sentiría alivio en su dolor; pero soy la más ingrata y la más
infiel de todas las criaturas.”
6 El amor al Sagrado Corazón de Jesús debe ser amor de gratitud.
“Puesto que el Corazón de Jesús nos ha amado y nos ama104, dice la Beata,
no le olvidemos jamás; bendigámosle y démosle gracias por tan ardiente
caridad.
Digamos muchas veces con el Profeta: ¿Qué devolveré al Señor por los
grandes beneficios que me ha hecho? Le haré continuo sacrificio de todo mi ser
por homenaje de amor y alabanza a su soberanía. Para este efecto, le he
elegido por el único objeto de mi amor, todo el tesoro de mi corazón y todas las
delicias de mi alma.”
3. El amor al Sagrado Corazón debe ser amor de abandono en la divina
voluntad105:
La sierva de Dios escribía con este motivo
“El Sagrado Corazón de Jesús quiere el entero sacrificio de nuestro
corazón 106 ; quiere que no veamos más que su sola voluntad, la cual debe
extinguir todos nuestros deseos.”
“Creo que contentaremos al Sagrado Corazón 107 cuando nos
abandonemos de tal modo que Él sea la mirada de nuestros ojos. el oído de
nuestros oídos, la luz de nuestro entendimiento, los afectos de nuestra voluntad,
el recuerdo de toda nuestra memoria y todo el amor de nuestro corazón;
103
Carta 12, a la M. Saumaise, pág. 22
Aviso 16, pág. 390.
105
Véase el tomo III de esta obra, tercera parte, cap. I: Conformidad y abandono, etc.
106
Cartas 73 y 92.
107
Aviso 21, pág. 399
104