LUMEN VIDENS NÚMERO 1. | Page 42

40 otro refugio que su adorable Corazón, que en todo se hace mi fiador y mi esperanza.”97. [En mis ejercicios de 1678 me dijo]: “Yo soy tu Director, al que debes entregarte enteramente; permanece, pues, sin inquietud ni cuidado de ií misma; pues no te faltará mi ayuda sino cuando a mi Corazón le falte poder. Todavía tengo una áspera y pesada Cruz para poner sobre tus débiles hombros; pero Yo soy bastante poderoso para sostenerla. No temas nada, y déjame hacer lo que quiera de ti, sin que tu hagas nada por sepultarte en el desprecio o exponerte a las alabanzas. No permitiré a Satanás que te tiente más que con las tres clases de tentaciones con que tuvo el atrevimiento de atacarme, Pero no temas; confía en Mí soy tu protector y tu fiador; he establecido en tu alma mi reino de paz que nadie podrá quitarte. ¿Qué temes? ¿No te basto Yo?98. Hijo tan amado como lo eres de Mí, ¿puede perecer en los brazos de un Padre todopoderoso?” 3. El amor al Sagrado Corazón debe ser amor de preferencia. “Nos hemos de convencer, dice la Beata, que si queremos poseer a Nuestro Señor Jesucristo, habitar en su Sagrado Corazón99 y permanecer allí para siempre, tenemos que amarle con amor de preferencia, como lo único necesario a nuestro corazón. Este amor de preferencia nos hará ver nuestras repugnancias y poner debajo de los pies los respetos humanos, el ¿qué dirán?, si hago esta práctica de virtud. Nos [impedirá] escuchar a la naturaleza inmortificada y a las sugestiones del amor propio. Que este amor propio [grite] todo lo que quiera; somos del Corazón de Jesucristo, que quiere de nosotros que le amemos con amor de preferencia a todo; que le prefiramos a la criatura; y la eternidad, al tiempo. Por consiguiente, cuando se trate de agradar al divino Corazón, no más respeto humano, no más excusa de amor propio; es menester despreciar todo 97 Vida por las contemporáneas, pág. 124 Vida por ella, pág. 309. 99 Aviso 33, pág. 415, etc. 98