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5. El amor al Sagrado Corazón de Jesús debe ser perseverante.
Algunos días de duración no le basta; la vida misma de este mundo es
demasiado corta; le es necesaria la eternidad. Esta perseverancia exige, empero,
gran generosidad y ánimo invencible.
“Aunque nos cueste 67 , dice la Beata, perseveremos en amar a este
Corazón Sagrado para devolverle algo a cambio del tierno amor con que nos
ama y por el cual quiere que vivamos; pues todavía nos reserva otras
liberalidades además de las que ya nos ha hecho. Acordémonos que le hemos
hecho muchas promesas; ahora bien, Él no puede ser engañado. Ha de haber
constancia inviolable para ponerlas en práctica y para trabajar en nuestra
salvación sin cansarnos68, ya que, como sabemos, la corona de gloria no será
dada más que a los vencedores que hayan perseverado hasta el fin. Ruego a
nuestro divino Maestro que nosotros seamos de ese número.”
La sierva de Dios había dado algunos consejos a la hermana de la Barge;
al saber que esta alma generosa estaba enteramente dispuesta a emplear los
medios que le habían sido sugeridos para adquirir el perfecto amor, le escribía la
Beata:
“Si nuestra carta os ha dado en qué entender69, mi amadísima hermana,
la vuestra me ha proporcionado mucho consuelo y gran motivo de bendecir al
Señor que os ha hecho tomar tan buen partido para triunfar con su gracia. Espero
que no se os negará esta gracia y tanto más que vuestra carta me ha
confirmado más aún de que es el Señor mismo quien os da esta tarea, y no yo.
Pero no nos hemos de detener aquí; la obra aún no está terminada; hay que
proseguirla hasta el fin, sin cansaros ni desanimaros por la molestia que este
trabajo os ocasione, puesto que es para gloria de Dios y santificación de vuestra
alma.”
67
Aviso 46, pág. 428. – Aviso 63. Carta 123.
Carta 67, pág. 126, a su hermano sacerdote.
69
Carta 105 a la hermana de la Barge, Moulins, pág. 215.
68