LUMEN VIDENS NÚMERO 1. | Page 33

31 5. El amor al Sagrado Corazón de Jesús debe ser perseverante. Algunos días de duración no le basta; la vida misma de este mundo es demasiado corta; le es necesaria la eternidad. Esta perseverancia exige, empero, gran generosidad y ánimo invencible. “Aunque nos cueste 67 , dice la Beata, perseveremos en amar a este Corazón Sagrado para devolverle algo a cambio del tierno amor con que nos ama y por el cual quiere que vivamos; pues todavía nos reserva otras liberalidades además de las que ya nos ha hecho. Acordémonos que le hemos hecho muchas promesas; ahora bien, Él no puede ser engañado. Ha de haber constancia inviolable para ponerlas en práctica y para trabajar en nuestra salvación sin cansarnos68, ya que, como sabemos, la corona de gloria no será dada más que a los vencedores que hayan perseverado hasta el fin. Ruego a nuestro divino Maestro que nosotros seamos de ese número.” La sierva de Dios había dado algunos consejos a la hermana de la Barge; al saber que esta alma generosa estaba enteramente dispuesta a emplear los medios que le habían sido sugeridos para adquirir el perfecto amor, le escribía la Beata: “Si nuestra carta os ha dado en qué entender69, mi amadísima hermana, la vuestra me ha proporcionado mucho consuelo y gran motivo de bendecir al Señor que os ha hecho tomar tan buen partido para triunfar con su gracia. Espero que no se os negará esta gracia y tanto más que vuestra carta me ha confirmado más aún de que es el Señor mismo quien os da esta tarea, y no yo. Pero no nos hemos de detener aquí; la obra aún no está terminada; hay que proseguirla hasta el fin, sin cansaros ni desanimaros por la molestia que este trabajo os ocasione, puesto que es para gloria de Dios y santificación de vuestra alma.” 67 Aviso 46, pág. 428. – Aviso 63. Carta 123. Carta 67, pág. 126, a su hermano sacerdote. 69 Carta 105 a la hermana de la Barge, Moulins, pág. 215. 68