TAREA DIFÍCIL
-Hola don Eugenio.
-Buen día, doña Zulma.
-Buen día Don Eugenio.
-Buen día Sra. Teresa.
-Buen día Eugenio.
-Buen día doctor.
-¿Qué tal Eugenio?
-Bien, bien, don Lucas, gracias.
Esta rutina, era diaria, entre cuarenta y cincuenta personas por día lo saludaban, algunos no se limitaban solo a eso, a veces charlaban con él, le contaban sus problemas y algunos chimentos, chimentos que él se negaba a continuar, para no formar parte de los mismos. Durante mucho tiempo, soportó el maltrato de la gente, no fue fácil ganarse el cariño, al no conocer las costumbres del lugar, tuvo algunos encontronazos. Ganarse el “Don Eugenio” le llevó algún tiempo, pero ahora las cosas eran distintas, gracias a sus consejos, muchos matrimonios se habían salvado, gracias a su oído siempre dispuesto, muchas mujeres habían salido de depresiones y muchos jóvenes se habían apartado de la mala vida.
Solamente conservaba un problema, con nombre de mujer “doña Julia”, ella estaba enamorada de él, se lo insinuaba a cada rato, con cada gesto, con cada palabra, él la esquivaba, pero no podía evitar tenerla enfrente, al menos una vez al día; debía reconocer que era hermosa, tenía buen porte, un físico privilegiado y no podía entender, por qué, desde que había quedado viuda, no había buscado rehacer su vida con otro hombre, por momentos pensaba que era algo enfermizo, quizás, como él se resistía a corresponderle, ella se obsesionaba cada vez más.
Ser vecino nuevo en un pueblo era una tarea difícil y se agravaba un poco más, si además, se era el cura.
Rubén E. Saura ( Buenos Aires, Argentina)
Buenos Aires, Argentina
Rubén E. Saura
Buenos Aires, Argentina