Los omniscientes N°9, Marzo 2015 | 页面 35

que vale la pena contar, la que nunca olvidaremos, la que nos hace reír y también llorar.

Después, quizás, nos encontremos en un café. Con más años y más peso, o tal vez un poco desnutridos. Tu estarás leyendo un libro, tomando un capuchino o fumando un cigarro. Yo estaré haciendo lo mismo, o alguna cosa más o menos interesante. Tal vez nos invadan deseos de volver a arruinarnos la vida juntos, de volver a mirarnos con amor y de hipnotizarnos con la excelsa belleza que creíamos irradiar. Pero, si somos inteligentes, a lo mejor seremos amigos nostálgicos, de esos que piensan en el “qué habría sido” aunque saben que no pasará. Entonces cada cual tomará su camino, conocerá nuevas personas, purificará su alma y compartirá su cuerpo con el resto del mundo. Conocerá a alguien que “promete un futuro” y repetirá mil veces cada una de las etapas antes expuestas. Así será hasta que el círculo vicioso se rompa y se dejen de lado los esquemas, se omitan etapas y se ame para siempre, por fin, como en los libros y las películas. Quizás se suprima la última etapa y se llegue a la vejez con una sola persona. Tal vez, aunque parezca imposible, se esté para siempre en la primera, pero eso seria de idiotas. O quizás nadie logre nunca algo tan perfecto y lleguemos a la triste conclusión de que el amor no existe. En ese caso ni siquiera empecemos, pasemos una buena noche y no nos llamemos nunca más. Evitemos mirarnos a los ojos y tomarnos de la mano, no nos acariciemos y, por favor, nada de abrazos. Pero si aún conservamos la esperanza y tenemos ese pálpito infraganti de estar besando al primer amor, por favor, sin más preámbulos: empecemos por arruinarnos la vida.

MARIA PAULA CONTRERAS SÁNCHEZ

BOGOTÁ - COLOMBIA

BLOG: mariapajas.blogspot.com