DEPREDADOR.
A kilómetros de distancia
Puedo sentir y seguir tu fragancia.
Desde lejos tu aroma en la brisa
Llena mi ser de sutiles caricias.
Emprendo mi viaje en busca de ti.
No hay grandes distancias, te puedo sentir.
Interminables pasos que buscan tu aliento:
Viajero del alma que incursiona en tus besos.
Mientras más me acerco a tu cuerpo
vibra mi alma, se enciende mi centro.
Aparece tu silueta dibujada en los setos:
me acerco a tu boca y te acecho en silencio.
Te descuidas y me abalanzo,
de un zarpazo te arranco la vida,
con mis dientes fracturo tu cuello,
desgarro tu carne, te lleno de heridas.
Pongo mis garras sobre ti,
sobre tus huesos descarnados,
contigo me quedo hasta el fin.
La tierra tiembla en mis rugidos sagrados.
CÉSAR CARO MUNIZAGA
CHILE.