Los omniscientes N°9, Marzo 2015 | Page 12

DELIRIOS

Nunca sabremos si el amor delira,

O produce los delirios como el alcohol.

Te soñé desnuda,

Para comprobar que no fue sólo un sueño,

Te vuelvo a desnudar,

Con la esperanza de que seas otra,

Cuyo nombre no recuerdo,

Pero sos vos,

Con esa, tu desnudez estruendosa.

El último espasmo del sol,

Se filtra y derrama color en tu piel,

Como vino,

Tiñe tu cuerpo y colma tu ombligo,

Se escurre por tus muslos,

Y mi curda muy antigua,

No tiene remedio.

Acabo de verlo, pero no te lo diré,

Es el pequeño lagarto con alitas,

El que me sigue a todas partes,

Ahora está destrozando tus zapatos rojos,

Mientras, me mira malévolo y amenazante,

Se escurre debajo de la cama y sale arrastrando pelusitas.

Nuestras pieles se confunden con furia hambrienta,

En un rato, con tu sonrisa, vas a recuperar el aliento,

Nada consume más oxígeno que el amor,

Por eso es imposible en la luna,

Por más que la veamos bella,

El amor es irrealizable allí.

A los poetas se les dio por la luna y el amor…

Sin saber que no se puede encender ni un fósforo,

Mucho menos un deseo…

En este mezquino motel de la ruta,

El frigobar tiene botellitas minúsculas y bombones endurecidos,

Desde los rincones de la heladerita despiertan los cangrejos,

Cierro, sigan durmiendo centollas repugnantes.

Tengo sed y vos desnuda iluminando las paredes,

Seguramente arremolinaremos nuestros sentidos

Hasta que me digas que fuiste a la luna y volviste,

Y tendré que explicarte nuevamente,

Que eso es imposible,

Que aquí lo hacemos mejor.

POEMA E ILUSTRACIÓN DE JOSÉ JIMÉNEZ ( ARGENTINA)