DELIRIOS
Nunca sabremos si el amor delira,
O produce los delirios como el alcohol.
Te soñé desnuda,
Para comprobar que no fue sólo un sueño,
Te vuelvo a desnudar,
Con la esperanza de que seas otra,
Cuyo nombre no recuerdo,
Pero sos vos,
Con esa, tu desnudez estruendosa.
El último espasmo del sol,
Se filtra y derrama color en tu piel,
Como vino,
Tiñe tu cuerpo y colma tu ombligo,
Se escurre por tus muslos,
Y mi curda muy antigua,
No tiene remedio.
Acabo de verlo, pero no te lo diré,
Es el pequeño lagarto con alitas,
El que me sigue a todas partes,
Ahora está destrozando tus zapatos rojos,
Mientras, me mira malévolo y amenazante,
Se escurre debajo de la cama y sale arrastrando pelusitas.
Nuestras pieles se confunden con furia hambrienta,
En un rato, con tu sonrisa, vas a recuperar el aliento,
Nada consume más oxígeno que el amor,
Por eso es imposible en la luna,
Por más que la veamos bella,
El amor es irrealizable allí.
A los poetas se les dio por la luna y el amor…
Sin saber que no se puede encender ni un fósforo,
Mucho menos un deseo…
En este mezquino motel de la ruta,
El frigobar tiene botellitas minúsculas y bombones endurecidos,
Desde los rincones de la heladerita despiertan los cangrejos,
Cierro, sigan durmiendo centollas repugnantes.
Tengo sed y vos desnuda iluminando las paredes,
Seguramente arremolinaremos nuestros sentidos
Hasta que me digas que fuiste a la luna y volviste,
Y tendré que explicarte nuevamente,
Que eso es imposible,
Que aquí lo hacemos mejor.
POEMA E ILUSTRACIÓN DE JOSÉ JIMÉNEZ ( ARGENTINA)