Los omniscientes N°8, Febrero 2015 | Página 29

Fundiendo las pieles heladas, en ese fuego ancestral.

Bellos paisajes me sorprenden en mi mirar.

Montañas de cumbres nevadas en blanco virginal,

Deleitan las miradas indiscretas que en ellas osan posar,

Nadie canturrea en el ambiente.

Los pájaros emigraron al calor buscar.

Las flores se marchitaron hace días,

Y pocas veremos en este lugar.

Algunas que se asoman,

Entre las nieves tímidas ante mi observar,

Deleitando mi mirada,

Con su belleza magistral.

Nieblas cubren los picos haciéndolos etéreos.

Paisaje fantasmal ante el abandono del lugar.

Nadie camina por sus laderas heladas.

No se ven niños corretear...

En sus casas calentitos se hallaran,

Frente a estufas encendidas

Caldeando su dulce hogar.

Los bosques se hallan abandonados,

Ya nadie pasea por sus caminos empedrados.

No hay parejas de amantes

Entre palabras de amores agarrados.

Tan solo yo disfruto al caminar,

Por esos pasillos solitarios.

Estación de héroes mitológicos.

De monstruos y reinas blancas enjoyadas.

De fantasías y animales poderosos.

De sueños para los infantes,

Y de esperanza para los adultos.

Época festiva y familiar.

De reuniones y grandes comilonas.

De luces y calles engalanadas,

Entre fríos extremos y abrigos de cachemir.

Bufandas que adornan los cuellos

Mientras altas botas recubren los pies.