Literatura BDSM Justine o Los Infortunios de La Virtud (Sade) | Seite 140

más víctima del libertinaje criminal de los dos indignos lacayos. Finalmente entramos. El carcelero nos recibió; estaba solo, todavía era de noche, nadie me vio entrar. —Acuéstate, Thérèse —me dijo, devolviéndome a mi calabozo—, y si alguna vez quisieras decir a alguien que esta noche has salido de la cárcel, recuerda que te desmentiré, y que esta inútil acusación no te resolverá ningún problema... ¡Y yo había lamentado abandonar este mundo!», me dije en cuanto me encontré sola. ¡Temía abandonar un universo formado por tales monstruos! ¡Ah! Que la mano de Dios me arranque de él en este mismo instante, de la manera que mejor le parezca: no me quejaré. El único consuelo que le puede restar al infortunado nacido entre tantas bestias feroces es la esperanza de abandonarlas cuanto antes. A la mañana siguiente, no oí hablar de nada, y decidida a abandonarme a la Providencia, vegeté sin querer tomar ni