Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Seite 434

Le sonrío con timidez, un poco avergonzada, y él responde con idéntica expresión. Vaya, ¿realmente somos tan distintos? Quizá esto le traiga recuerdos de la infancia. Me inclino hacia delante, le doy un beso fugaz en la comisura de los labios y me voy a la cocina. *** Cuando le oigo salir del estudio, ya lo tengo todo preparado, y enciendo la solitaria vela dorada de su pastel. Él me dedica una sonrisa radiante mientras se acerca muy despacio, y yo le canto bajito «Cumpleaños feliz». Luego se inclina y sopla con los ojos cerrados. —He pedido un deseo —dice cuando vuelve a abrirlos, y por alguna razón su mirada hace que me sonroje. —El glaseado aún está blando. Espero que te guste. —Estoy impaciente por probarlo, Anastasia —murmura, haciendo que suene muy sensual. Corto una porción para cada uno, y procedemos a comérnoslo con tenedores de postre. —Mmm —dice con un gruñido de satisfacción—. Por esto quiero casarme contigo. Yo me echo a reír, aliviada… Le gusta. *** —¿Lista para enfrentarte a mi familia? Christian para el motor del R8. Hemos aparcado en el camino de entrada a la casa de sus padres. —Sí. ¿Vas a decírselo? —Por supuesto. Tengo muchas ganas de ver cómo reaccionan. Me sonríe maliciosamente y sale del coche. Son las siete y media, y aunque el día ha sido cálido, sopla una fresca brisa vespertina procedente de la bahía. Me envuelvo con el chal y bajo del coche. Llevo un vestido de cóctel verde esmeralda que encontré esta mañana cuando rebuscaba en el armario. Tiene un cinturón ancho a juego. Christian me da la mano, y vamos hacia la puerta principal. Carrick la abre de par en par antes de que llamemos. —Hola, Christian. Feliz cumpleaños, hijo. Coge la mano que Christian le ofrece, pero tira de ella y le sorprende con un breve abrazo. —Esto… gracias, papá. —Ana, estoy encantado de volver a verte. Me abraza también, y entramos en la casa detrás de él. Antes de poner los pies en el salón, vemos a Kate que viene hacia nosotros con paso enérgico por el pasillo. Parece indignada. ¡Oh, no!