Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 435
—¡V
osotros dos! Quiero hablar con vosotros ahora mismo —nos suelta,
con su tono de «Más os vale no engañarme».
Nerviosa, miro de reojo a Christian. Él se encoge de hombros, decide
seguirle la corriente y entramos detrás de ella en el comedor, dejando a Carrick
perplejo en el umbral del salón. Ella cierra la puerta de golpe y se vuelve hacia mí.
—¿Qué coño es esto? —masculla, agitando una hoja de papel frente a mí.
Completamente desconcertada, la cojo y le echo un rápido vistazo. Se me
seca la boca. Oh, Dios. Es mi e-mail de respuesta a Christian sobre el tema del
contrato.