Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 431

—Sí, mamá. Yo también te quiero. —Bob me está llamando. Tengo que colgar. Ya me dirás la fecha. Tenemos que planear… ¿será una boda por todo lo alto? Una boda por todo lo alto. Oh, Dios. Ni siquiera había pensado en eso. ¿Una gran boda? No, yo no quiero una gran boda. —Todavía no lo sé. En cuanto lo sepa te llamo. —Bien. Y ve con cuidado. Aún tenéis que disfrutar mucho juntos… ya habrá tiempo para tener hijos. ¡Hijos! Mmm… y ahí está otra vez: una alusión, no muy sutil, al hecho de que ella me tuvo muy joven. —Mamá, yo no te arruiné la vida, ¿verdad? Ella sofoca un gemido. —Oh, no, Ana, yo nunca pensé eso. Tú fuiste lo mejor que nos pasó en la vida a tu padre y a mí. Pero me gustaría que él estuviera aquí para verte tan adulta y a punto de casarte. Vuelve a ponerse nostálgica y llorosa. —A mí también me gustaría. —Muevo la cabeza, pensando en mi mítico padre—. Te dejo, mamá. Ya volveré a llamarte. —Te quiero, cariño. —Yo también, mamá. Adiós. *** Trabajar en la cocina de Christian es algo de ensueño. Para ser un hombre que no sabe nada de tareas culinarias, se diría que lo tiene todo. Sospecho que a la señora Jones también le gusta la cocina. Lo único que necesito ahora es chocolate de buena calidad para el glaseado. Dejo las dos mitades del pastel sobre una rejilla para que se enfríen, cojo el bolso y asomo la cabeza por la puerta del estudio de Christian. Está concentrado en la pantalla del ordenador. Levanta la vista y me mira. —Voy un momento a la tienda a buscar unos ingredientes. —Vale. Frunce el ceño. —¿Qué pasa? —¿Piensas ponerte unos vaqueros o algo? Oh, por favor… —Solo son piernas, Christian. Me mira fijamente, muy serio. Esto acabará en pelea. Y es su cumpleaños. Le dirijo una mirada exasperada, sintiéndome como una adolescente descarriada. —¿Y si estuviéramos en la playa? —pregunto, optando por otra táctica. —No estamos en la playa. —Si estuviéramos en la playa, ¿protestarías? Se queda pensando en ello un momento.