Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 430
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Carla se queda muda por la sorpresa.
—Mamá, di algo.
—No estarás embarazada, ¿verdad, Ana? —murmura, horrorizada.
—No, no, no es nada de eso.
La desilusión me parte el corazón, y me entristece que pueda pensar eso de
mí. Pero luego recuerdo, con mayor decepción si cabe, que ella estaba embarazada de
mí cuando se casó con mi padre.
—Perdona, cielo. Pero es que todo esto es tan repentino. Quiero decir que
Christian es muy buen partido, pero tú eres muy joven, y deberías ver antes un poco de
mundo.
—Mamá, ¿no puedes alegrarte por mí sin más? Yo le quiero.
—Es que necesito acostumbrarme a la idea, cariño. Me has dejado de
piedra. En Georgia ya noté que había algo muy especial entre vosotros, pero el
matrimonio…
En Georgia él quería que yo fuera su sumisa, pero eso no se lo voy a decir a
ella.
—¿Habéis fijado la fecha?
—No.
—Ojalá tu padre estuviera vivo —susurra.
Oh, no… esto no. Ahora no.
—Lo sé, mamá. A mí también me hubiera gustado conocerle.
—Solo te tuvo en brazos una vez, y estaba tan orgulloso. Pensaba que eras
la niña más preciosa del mundo.
Y relata la vieja historia familiar con un hilillo quejumbroso de voz… una
vez más. Va a echarse a llorar.
—Lo sé, mamá.
—Y luego murió —dice con un leve sollozo, y sé que el recuerdo la ha
afligido, como pasa siempre.
—Mamá —susurro, sintiendo ganas de traspasar el teléfono y poder
abrazarla.
—Soy una vieja tonta —musita, y vuelve a dejar escapar otro sollozo—.
Claro que me alegro mucho por ti, cariño. ¿Ray lo sabe? —añade.
Parece que ha recuperado la compostura.
—Christian acaba de pedírselo.
—Oh, qué tierno. Bien.
La noto melancólica, pero está haciendo un esfuerzo.
—Sí, lo ha sido —murmuro.
—Ana, cielo