Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 429

Me levanto para recoger los platos. No quiero saber nada más. —Ana. —¿Lo saben ellas? ¿Las chicas… las sumisas? Él frunce el ceño. —Claro que lo saben. Ah, bueno, algo es algo. Alarga una mano para cogerme y atraerme hacia él. —Esas fotos deberían estar en la caja fuerte. No son para ningún fin recreativo. —Hace una pausa—. Quizá lo fueron en un principio, cuando se hicieron. Pero… —Se calla y me mira suplicante—. No significan nada. —¿Quién las puso en tu vestidor? —Solo pudo haber sido Leila. —¿Ella sabe la combinación de tu caja fuerte? Él se encoge de hombros. —No me sorprendería. Es una combinación muy larga, que casi nunca uso. Es el único número que tengo anotado y que nunca he cambiado. —Sacude la cabeza—. Me pregunto qué más sabrá Leila y si habrá sacado alguna otra cosa de allí. —Frunce el ceño y vuelve a mirarme—. Mira, destruiré las fotos. Ahora mismo si quieres. —Son tus fotos, Christian. Haz lo que quieras con ellas —musito. —No seas así —dice, sosteniéndome la cabeza entre las manos y mirándome a los ojos—. Yo no quiero esa vida. Quiero nuestra vida, juntos. Santo Dios. ¿Cómo sabe que bajo mi horror ante esas fotos se oculta toda mi paranoia? —Creía que habíamos exorcizado todos esos fantasmas esta mañana, Ana. Yo lo siento así, ¿tú no? Le miro fijamente, recordando esa mañana tan, tan placentera y romántica, descaradamente lasciva, en su cuarto de juegos. —Sí. —Sonrío—. Yo también siento lo mismo. —Bien. —Se inclina hacia delante, me besa y me rodea con sus brazos—. Las romperé —murmura—. Y luego tengo que ir a trabajar. Lo siento, nena, pero tengo un montón de asuntos de negocios esta tarde. —No pasa nada. Yo tengo que llamar a mi madre. —Hago una mueca—. Y después quiero comprar algunas cosas y hacerte un pastel. Él sonríe de oreja a oreja y sus ojos se iluminan como los de un chiquillo. —¿Un pastel? Asiento. —¿Un pastel de chocolate? —¿Tú quieres un pastel de chocolate? Su sonrisa es contagiosa. Asiente. —Veré lo que puedo hacer, señor Grey. Y vuelve a besarme.