Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 420

cara entre las manos y me besa, con su boca invadiendo la mía, y entones oigo un levísimo clic. En ese instante, el artilugio empieza a vibrar en mi interior… ¡ahí abajo! Y gimo. Es una sensación extraordinaria, que supera cualquier otra que haya experimentado antes. —¡Ah! —Tranquila —me calma Christian, y sofoca mis jadeos con su boca. Sus manos descienden hacia mis senos y tiran con mucha delicadeza de las pinzas. Grito con fuerza. —¡Christian, por favor! —Chsss, nena. Aguanta. Esto es demasiado… toda esta sobreestimulación, por todas partes. Mi cuerpo empieza a ascender, y yo, de rodillas, no puedo controlar la escalada. Dios… ¿seré capaz de soportar esto? —Buena chica —me tranquiliza él. —Christian —jadeo, y mi voz suena desesperada incluso a mis oídos. —Chsss, siéntelo, Ana. No tengas miedo. Ahora sus manos me rodean la cintura, sujetándome, pero no puedo concentrarme en todo, en sus manos, en lo que tengo dentro, en las pinzas. Mi cuerpo asciende, asciende hacia el estallido, con esas vibraciones implacables y esa dulce, dulce tortura en mis pezones. Dios… Esto va a ser demasiado intenso. Él mueve las manos, sedosas y oleosas, alrededor y por debajo de mis caderas, tocando, sintiendo, masajeando mi piel… masajeando mi culo. —Qué hermoso