Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Página 402

sobre la cabeza. Interpreto su gesto como una señal para que deje de lavarle, así que dejo los dedos aferrados a la cinturilla de su pantalón. Él me extiende el champú por el pelo y me masajea el cuero cabelludo con sus dedos esbeltos y fuertes. Yo gimo de placer. Cierro los ojos y me rindo a esa sensación celestial. Esto es justo lo que necesito, después de esta angustiosa noche. Él se ríe entre dientes y yo abro un ojo y veo que me mira complacido. —¿Te gusta? —Mmm… Sonríe sa