Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 375
de su chaqueta hacia atrás, y cuando el ascensor llega al piso salimos a trompicones al
vestíbulo.
Christian me clava en la pared junto al ascensor, su chaqueta cae al suelo,
y, sin separar su boca de la mía, sube la mano por mi pierna y me levanta el vestido.
—Esta es la primera superficie —musita y me levanta bruscamente—.
Rodéame con las piernas.
Hago lo que me dice, y él se da la vuelta y me tumba sobre la mesa del
vestíbulo, y queda de pie entre mis piernas. Me doy cuenta de que el jarrón de flores
que suele estar allí ya no está. ¿Eh? Christian mete la mano en el bolsillo del pantalón,
saca el envoltorio plateado, me lo da y se baja la cremallera.
—¿Sabes cómo me excitas?
—¿Qué? —jadeo—. No… yo…
—Pues sí —musita—, a todas horas.
Me quita el paquete de las manos. Oh, esto va muy rápido, pero después de
todo ese ritual de provocación le deseo con locura, ahora mismo, ya. Él me mira, se
pone el condón, y luego planta las manos debajo de mis muslos y me separa más las
piernas.
Se coloca en posición y se queda quieto.
—No cierres los ojos. Quiero verte —murmura.
Me coge ambas manos con las suyas y se s V