Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 373

—Ya. La famosa expresión: «Nunca he practicado el sexo en un coche». Sí, es muy conocida. ¿Qué le pasa ahora? —Christian, lo he dicho sin pensar… Por Dios, tú acabas de… hacerme eso en un ascensor lleno de gente. Tengo la mente aturdida. Él arquea las cejas. —¿Qué te he hecho yo? —me desafía. Le miro ceñuda. Quiere que lo diga. —Me has excitado. Muchísimo. Ahora llévame a casa y fóllame. Él abre la boca y se echa a reír, sorprendido. En este momento parece muy joven y despreocupado. Oh, me encanta oírle reír, porque pasa muy pocas veces. —Es usted una romántica empedernida, señorita Steele. Me da la mano y salimos del edificio, donde nos espera el aparcacoches con mi Saab. *** —¿Así que quieres sexo en el coche? —murmura Christian cuando pone en marcha el motor. —La verdad es que en el suelo del vestíbulo también me habría parecido bien. —Créeme, Ana, a mí también. Pero no me gusta que me detengan a estas horas de la noche, y tampoco quería follarte en un lavabo. Bueno, hoy no. ¡Qué! —¿Quieres decir que existía esa posibilidad? —Pues sí. —Regresemos. Se vuelve a mirarme y se ríe. Su risa es contagiosa, y no tardamos en romper a reír los dos con la cabeza echada hacia atrás, unas carcajadas maravillosas y catárticas. Él se inclina hacia mí y pone la mano en mi rodilla, y sus dedos expertos me acarician dulcemente. Dejo de reír. —Paciencia, Anastasia —musita, y se incorpora al tráfico de Seattle. *** Christian aparca el Saab en el parking del Escala y apaga el motor. De pronto, en los confines del coche, la atmósfera entre los dos cambia. Yo le miro anhelante, expectante, e intento contener las palpitaciones de mi corazón. Él se ha girado hacia mí y se ha apoyado en la puerta, con el codo sobre el volante. Con el pulgar y el índice, tira suavemente de su labio inferior. Su boca me perturba, la quiero sobre mí. Me observa intensamente con sus oscuros ojos grises. Se me seca la boca. Él responde con una leve y sensual sonrisa. —Follaremos en el coche en el momento y el lugar que yo escoja. Pero ahora mismo quiero poseerte en todas las superficies disponibles de mi apartamento.