Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Seite 372
dulce acoso. La sensación es exquisita.
Finalmente el ascensor llega a la planta baja. Las puertas se abren con un
tintineo sonoro y los pasajeros empiezan a salir casi al instante. Christian retira
lentamente los dedos de mi interior, y me besa la parte de atrás de la cabeza. Me giro
para mirarle y está sonriendo, volviendo a saludar con una inclinación de cabeza al
señor del traje marrón poco favorecedor, que le devuelve el gesto y sale del ascensor
con su esposa. Yo apenas soy consciente de todo ello, concentrada en mantenerme
erguida y controlar los jadeos. Dios, me siento dolorida y desamparada. Christian me
suelta y deja que me aguante por mi propio pie, sin apoyarme en él.
Me doy la vuelta y le miro fijamente. Parece relajado, sereno, con su
compostura habitual… Esto es muy injusto.
—¿Lista? —pregunta.
Sus ojos centellean malévolos. Se mete el dedo índice en la boca y después
el medio, y los chupa.
—Pura delicia, señorita Steele —susurra.
Y están a punto de darme las convulsiones del orgasmo.
—No puedo creer que acabes de hacer eso —musito, al borde de
desgarrarme por dentro.
—Le sorprendería lo que soy capaz de hacer, señorita Steele —dice.
Alarga la mano y me recoge un mechón de pelo detrás de la oreja, con una
leve sonrisa que delata cuánto se divierte.
—Quiero poseerte en casa, pero puede que no pasemos del coche.
Me dedica una sonrisa cómplice, me da la mano y me hace salir del
ascensor.
¿Qué? ¿Sexo en el coche? ¿Y no podríamos hacerlo aquí, sobre el mármol
frío del suelo del vestíbulo… por favor?
—Vamos.
—Sí, quiero hacerlo.
—¡Señorita Steele! —me riñe, fingiéndose escandalizado.
—Nunca he practicado el sexo en un coche —balbuceo.
Christian se para, me pone esos mismos dedos bajo la barbilla, me echa la
cabeza hacia atrás y me mira fijamente.
—Me alegra mucho oír eso. Debo decir que me habría sorprendido mucho,
por no decir molestado, que no hubiera sido así.
Me ruborizo y parpadeo sin dejar de mirarle. Pues claro: yo solo he tenido
relaciones sexuales con él. Frunzo el ceño.