Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Seite 365

alto incluso que el ático de Christian. Es muy moderno y tiene las vistas más alucinantes de todo Seattle. —¿Una copa, señora? Christian me ofrece una copa de champán frío. Estoy sentada en un taburete de la barra. —Vaya, gracias, señor —digo, pronunciando seguramente la última palabra con un pestañeo provocativo. Él me mira fijamente y su semblante se oscurece turbadoramente. —¿Está coqueteando conmigo, señorita Steele? —Sí, señor Grey, estoy coqueteando. ¿Qué piensa hacer al repecto? —Seguro que se me ocurrirá algo —dice con voz ronca—. Ven, nuestra mesa está lista. Cuando nos estamos acercando a la mesa, Christian me sujeta del codo y me para. —Ve a quitarte las bragas —susurra. ¿Oh? Un delicioso cosquilleo me rec