Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 364

—La vista me encanta, y esta casa también. —¿Te gusta? Sonrío tímidamente. —Christian, me tuviste ya desde el prado. Él separa los labios e inhala profundamente. Luego una sonrisa transforma su cara, y de pronto hunde las manos en mi cabello y sus labios cubren mi boca. *** Cuando volvemos en coche a Seattle, Christian está mucho más animado. —Entonces, ¿vas a comprarla? —pregunto. —Sí. —¿Pondrás a la venta el apartamento del Escala? Frunce el ceño. —¿Por qué iba a hacer eso? —Para pagar la… Mi voz se va perdiendo… claro. Me ruborizo. Me sonríe con suficiencia. —Créeme, puedo permitírmelo. —¿Te gusta ser rico? —Sí. Dime de alguien a quien no le guste —replica en tono adusto. Vale, dejemos rápidamente ese tema. —Anastasia, si aceptas mi proposición, tú también vas a tener que aprender a ser rica —añade en voz baja. —La riqueza es algo a lo que nunca he aspirado, Christian —digo con gesto ceñudo. —Lo sé, y eso me encanta de ti. Pero también es verdad que nunca has pasado hambre —concluye, y sus palabras tienen un tono de grave solemnidad. —¿Adónde vamos? —pregunto animadamente para cambiar de tema. Christian se relaja. —A celebrarlo. ¡Oh! —¿A celebrar qué, la casa? —¿Ya no te acuerdas? Tu puesto de editora. —Ah, sí. Sonrío exultante. Es increíble que lo haya olvidado. —¿Dónde? —Arriba en mi club. —¿En tu club? —Sí. En uno de ellos. *** El Mile High Club está en el piso setenta y seis de la Columbia Tower, más