Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 360
18
Christian sigue conduciendo junto a unas casas de madera de planta baja
bien conservadas, donde se ve a niños jugando a baloncesto en los patios y recorriendo
las calles en bicicleta. Las casas están rodeadas de árboles y todo tiene un aspecto
próspero y apacible. Quizá vayamos a visitar a alguien. Pero ¿a quién?
Al cabo de unos minutos, Christian da un giro cerrado a la izquierda y nos
detenemos frente a dos vistosas verjas blancas de metal, enclavadas en un muro de
piedra de unos dos metros de alto. Christian aprieta un botón de su manija y una
pantallita eléctrica desciende con un leve zumbido en el lateral de su puerta. Pulsa un
número en el panel y las verjas se abren dándonos la bienvenida.
Él me mira de reojo y su expresión ha cambiado. Parece indeciso, nervioso
incluso.
—¿Qué es esto? —pregunto, sin poder disimular cierta inquietud en mi
tono.
—Una idea —dice en v