Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 355

Cuelgo el teléfono y me doy la vuelta. Christian está apoyado en el coche, mirándome con una expresión inescrutable. —¿Cómo está tu amigo? —pregunta con frialdad. —Está bien. Me recogerá en el trabajo y supongo que iremos a tomar algo. ¿Te apetecería venir con nosotros? Christian vacila. Sus ojos grises permanecen fríos. —¿No crees que intentará algo? —¡No! —exclamo en tono exasperado… pero me abstengo de poner los ojos en blanco. —De acuerdo. —Christian levanta las manos en señal de rendición—. Sal con tu amigo, y ya te veré a última hora de la tarde. Yo me esperaba una discusión, y su rápido consentimiento me coge a contrapié. —¿Ves como puedo ser razonable? —dice sonriendo. Yo tuerzo el gesto. Eso ya lo veremos. —¿Puedo conducir? Christian parpadea, sorprendido por mi petición. —Preferiría que no. —¿Por qué, si se puede saber? —Porque no me gusta que me lleven. —Esta mañana no te importó, y tampoco parece que te moleste mucho que Taylor te lleve. —Es evidente que confío en la forma de conducir de Taylor. —¿Y en la mía no? —Pongo las manos en las caderas—. Francamente… tu obsesión por el control no tiene límites. Yo conduzco desde los quince años. Él responde encogiéndose de hombros, como si eso no tuviera la menor importancia. ¡Oh… es tan exasperante! ¿Beneficio de la duda? Al carajo. —¿Es este mi coche? —pregunto. Él me mira con el ceño fruncido. —Claro que es tu coche. —Pues dame las llaves, por favor. Lo he conducido dos veces, y únicamente para ir y volver del trabajo. Solo lo estás disfrutando tú. Estoy a punto de hacer un puchero. Christian tuerce la boca para disimular una sonrisa. —Pero si no sabes adónde vamos. —Estoy segura de que usted podrá informarme, señor Grey. Hasta ahora lo ha hecho muy bien. Se me queda mirando, atónito, y entonces sonríe, con esa nueva sonrisa tímida que me desarma totalmente y me deja sin respiración.