Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Seite 419
—Suena muy filantrópico. ¿Le apasiona la idea de alimentar a los pobres del mundo? —Me mira con una
expresión curiosa, como si yo fuera un enigma que tiene que resolver, pero no hay forma de que esos grandes
ojos azules puedan ver mi alma oscura. Eso no es algo que esté abierto a discusión pública. Nunca.
—Es un buen negocio. —Me encojo de hombros fingiendo aburrimiento y me imagino follándole la boca
para distraerme de esos pensamientos sobre el hambre. Sí, esa boca necesita entrenamiento. Vaya, eso me
resulta atractivo y me permito imaginarla de rodillas delante de mí.
—¿Tiene una filosofía? Y si la tiene, ¿en qué consiste? —Vuelve a leer como un papagayo.
—No tengo una filosofía como tal. Quizá un principio que me guía