Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 403
—Claro —le digo. Oh, Dios mío, se va a poner perdido.
—¡Pooo!
Ted extiende las manos y Sophie le da uno. Ya está goteando.
—Trae. Déjale ver a mami.
Me siento, le cojo el polo a Ted y me lo meto en la boca para quitarle el exceso de líquido. Mmm…
Arándanos. Está frío y delicioso.
—¡Mío! —protesta Ted con la voz llena de indignación.
—Toma. —Le devuelvo el polo que ya gotea un poco menos y él se lo mete directamente en la boca.
Sonríe.
—¿Podemos ir Ted y yo a dar un paseo? —me pregunta Sophie.
—Claro.
—No vayáis muy lejos.
—No, señor Grey. —Los ojos color avellana de Sophie están muy abiertos y muy serios. Creo que
Christian le asusta un poco. Extiende la mano y Teddy se la coge encantado. Se alejan juntos andando por la
hierba.
Christian los contempla.
—Estarán bien, Christian. ¿Qué puede pasarles aquí?
Él frunce el ceño momentáneamente y yo me acerco para acurrucarme en su regazo.
—Además, Ted está como loco con Sophie.
Christian ríe entre dientes y me acaricia el pelo con la nariz.
—Es una niña maravillosa.
—Lo es. Y muy guapa. Un ángel rubio.
Christian se queda quieto y me pone las manos sobre el vientre.
—Chicas, ¿eh? —Hay un punto de inquietud en su voz. Yo le pongo la mano en la nuca.
—No tienes que preocuparte por tu hija durante al menos otros tres meses. La tengo bien protegida aquí,
¿vale?
Me da un beso detrás de la oreja y me roza el lóbulo con los dientes.
—Lo que usted diga, señora Grey. —Me da un mordisco y yo doy un respingo—. Me lo pasé bien anoche
—dice—. Deberíamos hacerlo más a menudo.
—Yo también me lo pasé bien.
—Podríamos hacerlo más a menudo si dejaras de trabajar…
Pongo los ojos en blanco y él me abraza con más fuerza y sonríe contra mi cuello.
—¿Me está poniendo los ojos en blanco, señora Grey? —Advierto en su voz una amenaza implícita pero
sensual que hace que me retuerza un poco, pero estamos en medio del prado con los niños cerca, así que
ignoro la proposición.
—Grey Publishing tiene un autor en la lista de los más vendidos del New York Times; las ventas de Boyce
Fox son fenomenales. Además, el negocio de los e-books ha estallado y por fin tengo a mi alrededor al
equipo que quería.
—Y estás ganando dinero en estos tiempos tan difíciles —añade Christian con orgullo—. Pero… me