Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 402

Ted sonríe, encantado por el juego, y mira el prado. Le coge la mano a Christian y señala un sitio donde no estoy y eso me hace soltar una risita. Vuelvo a tumbarme rápidamente, disfrutando también del juego. —Ted, he oído a mami. ¿La has oído tú? —¡Mami! Río ante el tono imperioso de Ted. Vaya, se parece tanto a su padre ya, y solo tiene dos años… —¡Teddy! —le llamo mirando al cielo con una sonrisa ridícula en la cara. —¡Mami! Muy pronto oigo sus pasos por el prado y primero Ted y después Christian aparecen como una tromba cruzando la hierba. —¡Mami! —chilla Ted como si acabara de encontrar el tesoro de Sierra Madre y salta sobre mí. —¡Hola, mi niño! —Le abrazo y le doy un beso en la mejilla regordeta. Él ríe y me responde con otro beso. Después se escabulle de mis brazos. —Hola, mami. —Christian me mira y me sonríe. —Hola, papi. —Sonrío y él coge a Ted y se sienta a mi lado con su hijo en el regazo.