Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 386
—Oh.
—Sí, oh. Así que ahora voy a pasar algo de tiempo de calidad con mi mujer. —Se humedece los labios y le
da un sorbo al café.
—¿Tiempo de calidad? —No puedo evitar la esperanza que se refleja en mi voz.
La señora Jones me sirve los huevos revueltos. Sigue sin poder ocultar la sonrisa.
Christian sonríe burlón.
—Tiempo de calidad —repite y asiente.
Tengo demasiada hambre para seguir flirteando con mi marido.
—Me alegro de verte comer —susurra. Se levanta, se inclina y me da un beso en el pelo—. Me voy a la
ducha.
—Mmm… ¿Puedo ir y enjabonarte la espalda? —murmuro con la boca llena de huevo y tostada.
—No. Come.
Se levanta de la barra y, mientras se encamina al salón, se quita la camiseta por la cabeza, ofreciéndome la
visión de sus hombros bien formados y su espalda desnuda. Me quedo parada a medio masticar. Lo ha hecho
a propósito. ¿Por qué?
Christian está relajado mientras conduce hacia el norte. Acabamos de dejar a Ray y al señor Rodríguez
viendo el fútbol en la nueva televisión de pantalla plana que sospecho que ha comprado Christian para la
habitación del hospital de Ray.
Christian ha estado tranquilo desde que tuvimos «la charla». Es como si se hubiera quitado un peso de
encima; la sombra de la señora Robinson ya no se cierne sobre nosotros, tal vez porque yo he decidido dejarla
ir… o quizá porque ha sido él quien la ha hecho desaparecer, no lo sé. Pero ahora me siento más cerca de él
de lo que me he sentido nunca antes. Quizá porque por fin ha confiado en mí. Espero que siga haciéndolo. Y
ahora también se muestra más abierto con el tema del bebé. No ha salido a comprar una cuna todavía, pero
tengo grandes esperanzas.
Le miro mientras conduce y saboreo todo lo que puedo esa visión. Parece informal, sereno… y sexy con el
pelo alborotado, las Ray-Ban, la chaqu WFFR&